Si prefieres algo distinto a los cursos, ahí están los grupos de teatro. Es fácil encontrar en facultades, centros culturales o asociaciones de vecinos a grupos de personas con ganas de demostrar su talento encima de las tablas. La atracción por esta actividad es propia de personas muy dispuestas a experimentar con sus sentimientos, así que prepárate para probar emociones fuertes.
Acudir a un curso de cocina es una de las mejores opciones para entablar contacto físico e intelectual con la persona que te interesa. Y no importa que sigas creyendo que tienes que desmembrar a una tal Juliana cada vez que te dicen que cortes la cebolla. Apréndete tres o cuatro palabras del libro de cocina que te regalaron con el juego de sartenes y déjalas caer en cuanto veas la oportunidad. Palabras como "emulsionar", "atemperar", "caramelizar" o "reducir" pueden convertirse en tus aliadas.
No descubrimos un nuevo continente si decimos que el gimnasio es un lugar tradicional para el ligoteo. Muchos se sienten, sin embargo, frustrados ante los contactos superficiales que suelen ocurrir en las salas de fitness o musculación. Diferente es el perfil de las personas que acuden a cursos de artes marciales. Además de la preocupación por el físico, los karatekas, judokas o taekwondistas suelen interesarse por aspectos más profundos como la técnica, sin olvidar que algunos hallan en tales deportes toda una práctica espiritual. Si tienes una parte mística, sustituye el yoga o la meditación por el karate, todo un arte zen.
Por otro lado, las nuevas tecnologías permiten además que podamos contactar con personas con intereses similares a los nuestros y que se encuentren cerca del lugar en el que nos encontramos. Este hecho ha permitido el desarrollo de webs para ligar muy útiles para aquellas personas que por falta de tiempo u otros motivos tengan problemas para encontrar gente que les atraiga.
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